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En verdad tienes razón, poeta

Poemas del excelente escritor, profesor y promotor cultural, en especial, de la literatura contemporánea cubana, Ramón Bermúdez, en exclusiva para Alta Literatura
Por: Ramón Bermúdez

En verdad tienes razón, poeta

Tienes razón, poeta,
es verdad,
por eso entiendo cuando dices
que no he escuchado el eco
de las detonaciones
que ese olor a pólvora y mutilación
no me asiste
que bebo vino, café y miro
a las mujeres que pasan
al amparo de cómodas distancias, es cierto,
pero, quien dijo
que no hay en mi un sobreviviente
quien puede asegurar
que alrededor de esta mansedumbre
que describes, no hay laceraciones,
pero, sobre todo
quien puede sostener
que no sufro este café, el vino
y que no observo a las muchachas que deambulan
con la angustia
del último mutilado de la guerra fría.

Bolero y habanera

Hoy,
mientras asimilaba mi café matutino
la radio desgranaba
un viejo bolero,
de esos que alguien, un día,
catalogó como letra de bares y cantinas,
los cantantes aseguraban a dúo
que la malvada los había abandonado
entre noches y tinieblas
pero que así y todo,
ellos la esperaban
“porque sin ti, mi amor, la vida es un calvario
y a oscuras no puedo transitar
por este valle y sus lágrimas”
decían al unísono,
al tiempo que procesaba mi infusión
fuerte, oscura
amarga como tu
ausencia y tu abandono
y, aunque nunca he sido
hombre de bares y cantinas
y mucho menos de boleros calamitosos,
tuve un deseo irrefrenable
de tener voz, timbre
de ser humano abandonado
y nombrar tu ausencia,
y que el alcohol
me haga cantar, a dúo con mis dolores,
ese bolero donde hay una mujer
que te abandona y deja sin rumbos
entonces,
tomé un folio
y me senté a escribir ese texto
donde hay un radio,
un café
y el recuerdo
de una mujer y sus misterios
y un hombre, solo,
que le canta a ella
a dúo,
con su abandono.

A veces miro mi vida

Ahora,
mientras la propiedad privada retorna,
miro aquel niño primogénito
que no comprende la seriedad de padre y tía,
la agitación en casa,
que no sabe dónde queda París
y su revolución.
Ahora,
mientras el nuevo siglo y milenio avanza,
tía nos abandona
padre, cercano a la partida,
habla al primogénito
de emprender, asumir riesgos
sin comprender
mi falta de entrenamientos, de capitales
Ahora,
mientras la propiedad privada retorna,
recuerdo la agitación en casa,
la seriedad de tía y padre
y pienso
si ahora,
que el nuevo siglo y milenio avanza
con retornos, partidas e incertidumbres,
mi primogénita, y sus 18 años
advierten
el fin de cada mes
la agitación en casa
la seriedad del padre.

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