
Desde que tomamos en las manos el ejemplar de Todo será breve como el descanso, de Ediciones Mecenas (2019), sabemos que será una lectura breve, rápida. Sabemos que son de esos libros que te atrapan y no los sueltas hasta que terminas de leerlo, así no duermas esa noche y fumes a la par del Teniente Luzardo (su protagonista).

Todo será breve como el descanso mereció el Premio Fundación de Fernandina de Jagua 2016, en la categoría de Narrativa.
Maykel Rafael Paneque es un autor que tiene un amplio recorrido en la literatura y ha creado un estilo propio, diferenciado. Este estilo es reconocible a pesar de que ninguno de sus libros se parecen los unos con los otros. Todo será breve como el descanso, no es la excepción. Aquí el autor nos muestra una obra de literatura negra, un policíaco a lo cubano, bien noir, para el placer de los miles de amantes de este género en la isla. La novela comienza bien arriba, cuando se nos presenta al Teniente Luzardo y al otro Luzardo, ese que convive con él, en su mente y que funge como narrador del texto. Él, el otro Luzardo es quien nos cuenta del asesinato, nos describe la escena y nos muestra cómo el pasado del Teniente, en la figura de una mujer que dejó una gran huella, regresa para atormentarlo en medio de una escena del crimen.De este modo, en la mente del Teniente comienzan a converger todos estos elementos, personas, recuerdos, sucesos, pistas del caso, testigos, un constante intercambio de misivas con otro personaje clave de la literatura, etc. En esta novela, ambientada en una Cuba diferente, y al mismo tiempo, la misma, encontraremos algo característico en varias novelas de Maykel Rafael Paneque: a varios personajes, referenciados, de nuestra cultura. Al ser está una novela negra, el autor hizo está especie de homenaje a varios de los cultivadores del género en el país, como Lorenzo Lunar, Rafael Grillo y Leonardo Padura, entre otros.Otra de las características del corpus literario de Maykel Rafael Paneque y que le da ese sabor único e inigualable a sus historias, es el tratamiento del encierro, la paranoia, la violencia latente y a punto de explotar en sus personajes. Esta novela no transcurre en muchos escenarios: La casa del Teniente, su oficina y la escena del crimen, mayoritariamente. Es increíble como el Teniente se encierra en este circuito, mientras observa al Malecón Habanero desde la ventana, como si él fuera un reo que anhela su libertad.Y es que, el autor no necesita más. Desde ahí, desde el auto encierro del personaje, nos muestra mucho. Nos muestra nuestro propio encierro y nos indica la salida. Salida que, muchas veces, igual que Luzardo, nunca, o pocas veces utilizamos.La gran riqueza de esta narración cargada de recuerdos, contradicciones, violencia, paranoias, divagaciones, es que te mantiene conectado a una enreversada investigación criminal, oscurecida por ese microcosmos de personajes típicos de la marginalidad habanera (chulos, jineteros, ladrones, etc). A pesar de esa especie de esquizofrenia/doble personalidad del Teniente Luzardo, de ser narrador en una muy rara primera persona, la prosa de Maykel Rafael Paneque es limpia, ágil, directa, difícil de duplicar.Durante la novela vamos descubriendo, vamos sintiendo esa carga poética en la prosa del autor, quien nos crea disímiles metáforas, cuál si la vida fuera una gran metáfora: una inmensa caja china de metáforas. Donde, al parecer, el único que habla de forma cruda, vulgar y directa, es el Teniente Luzardo y, sin embargo, hasta él mismo es otra de las grandes metáforas de la novela.Otro de los grandes logros de la novela es la creación de personajes vivos, reales, memorables. Maykel se burla de los personajes perfectos, íntegros, puros de las novelas de antes. Al mismo tiempo, hace un homenaje a los grandes de la literatura noir y crea a un monstruo de Frankenstein en el Teniente Luzardo, que, al mismo tiempo, es la mezcla ee todos esos grandes detectives y no es ninguno, sino otro gran hijo de p… más.Y se comporta como tal.

Esta es una novela muy fácil de leer, a pesar de lo complejo de la estructura narrativa que nos presenta Maykel Rafael Paneque. A medida que nos adentramos en la lectura, vamos descubriendo los códigos ocultos en los trazos de la pintura, vamos descubriendo pistas del asesinato y de la vida de estos personajes.




